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Residencial Mendez Vigo Barcelona

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Residencial Mendez Vigo

  • Barcelona - Spain 2003

“Que difícil es entrar sin hacer ruido entre tanta historia!” así comenzaba la primera toma de contacto con el proyecto de Luis Alonso y Sergi Balaguer. El pasaje Méndez Vigo fue construido en 1868 en el interior de la manzana formada por las calles Consell de Cent, Aragó, Pau Claris y Roger de Llúria; es uno de los más emblemáticos del Eixample junto al de Permanyer, que data de 1864 y fue el primero en construirse. Ambos constituyen el mejor ejemplo del pasaje a la inglesa consistente en casas de planta baja y piso con amplios jardines, de los cuales se llegaron a construir hasta 46 en el nuevo barrio barcelonés. Son los dos únicos pasajes que se han mantenido fieles a la idea original por lo que se refiere a la altura, estilo de las edificaciones, y ancho de la calle. Los pasajes fueron introducidos por propietarios y promotores en el Pla Cerdà para incrementar (todavía más! ya que se habían cerrado las manzanas en sus cuatro lados frente a los dos inicialmente previstos por el ingeniero) la edificabilidad de las manzanas, eliminando irremediablemente los jardines interiores para convertirlos en espacios construidos. La parcela número 4 del pasaje, había permanecido sin edificar durante años así que construir un nuevo edificio contemporáneo en un entorno tan especial, y “no hacerlo del todo mal” (o como mínimo pasar inadvertido) constituía un auténtico reto. La propuesta formal consiste en un edificio respetuoso con su entorno ya que continua la ordenación de edificación aislada rodeada de jardín, sin gestos pasando inadvertida. La conocida frase de Mies van der Rohe “Less is more” cobra en este proyecto una importante justificación: un volumen sencillo, elegante y neutro que encaja en el solar e incorpora la antigua verja de obra y forja, y se relaciona con el conjunto de las edificaciones que forman parte del patrimonio histórico de la ciudad. Una imagen clara, casi esquemática, donde se han tratando con especial cuidado los volúmenes y materiales para que sea posible la integración del conjunto. Volumetricamente, el edificio se define como un elemento cúbico que levita sobre el nivel de planta baja. Una caja de hormigón aligerado con dos caras de cristal, que contiene tres plantas de altura con una vivienda por nivel. El programa propuesto era de tres viviendas según criterios de gran confort y alta calidad, aparcamientos y servicios comunes; a desarrollar en planta baja, tres plantas piso y sótano-aparcamiento. Como complemento a unas viviendas “especiales” sus autores propusieron la ubicación en la cubierta una piscina con solarium, vestuario y aseo. La planta baja con un cerramiento continuo de cristal, se retranquea respecto al volumen de las plantas piso, y concentra alrededor de un núcleo vertical de comunicaciones (escaleras y ascensor) y servicios. Totalmente transparente y abierta al exterior, contiene el vestíbulo de acceso que a su vez puede ser utilizado como una sala polivalente de uso común. El exterior forma parte de este espacio, acabado con pavimento de piedra natural y no en un jardín como las edificaciones vecinas. La planta sótano situada en el nivel inferior ocupa la totalidad de la parcela y se destina a aparcamiento. Las plantas piso tienen la misma distribución, que se define como una planta abierta y con vistas al exterior por las cuatro fachadas. El programa funcional requería de salón-comedor, tres habitaciones, baños y cocina. Se propuso una disposición de las piezas que posibilitaran diferentes usos por parte de los futuros usuarios. La planta rectangular del edificio se dispone en tres franjas de funciones, donde espacios servidores y servidos se disponen a partir de la posición del núcleo vertical de comunicaciones y servicios que constituye la franja central, además de ser núcleo estructural del edificio. Recorre todas las plantas incluyendo en su interior el ascensor, la escalera, los baños y el resto de los espacios de servicio del edificio; su presencia es enfatizada tanto interior como exteriormente como un prisma de piedra gris oscuro. Llega a la cubierta conformando la caja de la escalera, además de albergar los vestuarios, los aseos y dar acceso a la terraza solarium revestida de madera y a la piscina longitudinal desbordante por uno de sus costados manteniendo el esquema de franjas. Estos elementos, se retrasan respecto a la ocupación en planta de la cubierta para no ser vistos desde la calle, con lo cual se garantiza la intimidad del usuario y la continuidad del skyline del pasaje. La inclusión de esta instalación en el programa funcional resuelve el remate del edificio y personaliza el edificio aportando una nota de diferencia y aumentando la calidad final del producto. Su inclusión en la planta cubierta es inusual en un edificio de viviendas en Barcelona, una ciudad con un clima mediterráneo con lo que puede ser utilizada prácticamente durante todo el año. Estructuralmente el edificio funciona con pantallas de hormigón armado en el núcleo central y pilares también de hormigón en planta baja y sótano que trabajan juntamente con una subestructura portante de pilares metálicos situados en el interior de las fachadas de las viviendas. La estructura horizontal está formada por forjados reticulares de hormigón armado y casetones aligerados. La visión desde el pasaje del edificio es la de un volumen flotante de hormigón blanco, cristal y madera, soportado por un potente elemento vertical que se ancla al terreno. Las fachadas se resuelven con pocos materiales: cristal, hormigón (planchas de GRC), piedra natural y madera. Cada una de las cuatro fachadas es diferente ya que responden a necesidades o usos distintos, pero siempre mantienen una unidad formal o criterios compositivos. Las fachadas principales (delantera y posterior) son totalmente abiertas y el efecto que producen es el de un “muro cortina” con carpintería de madera enmarcado por la caja de hormigón blanco. Las oberturas son puertas correderas de grandes dimensiones detrás de las cuales se colocan las barandillas. Éstas se incorporan en la parte interior de las viviendas, remarcando así la simplicidad de las aberturas exteriores a la vez que indetermina la lectura exterior del uso del edificio. Un recurso que tras su aplicación exitosa en el presente proyecto, Alonso-Balaguer y Arquitectos Asociados han trasladado a nuevos proyectos actualmente en fase de realización. La fachada posterior incorpora además uno de los elementos característicos de la arquitectura del Eixample: la persiana exterior corredera conocida como “mallorquina”, en este caso de aluminio. Las fachadas laterales son básicamente pantallas de hormigón blanco, sobre las cuales se recortan aberturas puntuales que se esconden también tras la protección de las correderas metálicas. Estos elementos se incorporan al edificio como mecanismos de control solar a la vez que son elementos de fachada, ya que las aberturas cuentan con persianas arrollables interiores para poder oscurecer totalmente el interior de las viviendas. El diseño interior de los espacios ha sido proyectado también por Alonso-Balaguer y Arquitectos Asociados, de modo que la concepción arquitectónica del edificio se ha llevado hasta el mínimo detalle. Había que reflejar los aspectos de simplicidad, continuidad y potenciación del núcleo central. Para crear dicha continuidad espacial se ha mantenido el mismo pavimento al espacio lo primero que se hizo fue que el pavimento fuera continuo, es decir, el parquet se extiende por toda la planta conectando los diferentes espacios. El núcleo central está forrado de pizarra, su color oscuro contrasta con la claridad de la madera y los cálidos colores de pared y techo. También hay otras notas de color que se añaden a un ambiente como el rojo con el que se delimita el tránsito de un lado a otro de dicho núcleo. La zona de servicios de la cocina y el resto de esta “franja técnica” combinan puertas de cristal y armarios con un tránsito entre con la armonía del conjunto de la vivienda. Las puertas de vidrio ayudan a percibir el espacio como un continuo entre los diferentes espacios, el sentido del recorrido se incorpora al posicionar un núcleo central como pieza fundamental en la concepción de la planta de las viviendas y en la del edificio como un fragmento de arquitectura.

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