Alonso | Balaguer

Residencial Diagonal Mar Barcelona

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Residencial Diagonal Mar

  • Barcelona - Spain 2018
  • Superficie: 45.616 m2.
  • Cliente : Iberespais Europa, S.L.

El conjunto “Illa del Cel” se encuentra dentro del ámbito de actuación del Plan Parcial “Diagonal Mar” (aprobado en 1998), entre las calles Selva de Mar y Llull. Consta de dos torres de viviendas plurifamiliares destinadas a alquiler con un total de 267 apartamentos de 18 y 22 plantas, y un hotel de cinco plantas de altura que completa el encargo como respuesta programática a esta nueva zona de la ciudad. Se trata de una propuesta poco habitual desde el punto de vista de la tipología (torre de gran altura para barcelona), del emplazamiento (junto al Fòrum y el nuevo parque de Diagonal Mar), y el programa. En la ciudad de Barcelona apenas existen promotores que construyan edificios íntegramente a la vivienda de alquiler, sobretodo si tenemos en cuenta que se trata de obra nueva y en un emplazamiento privilegiado. El conjunto de las torres y el hotel se proyectaron conjuntamente de modo que los tres volúmenes se relacionan entre sí aún y cuando son de diferentes alturas (compartiendo el acceso y una de las dos plantas sótano dedicado íntegramente a aparcamiento). El edificio del hotel con una disposición en planta en forma de L, se coloca en esquina delimitando la manzana, formando una fachada urbana y fijando las torres en el terreno como si de un zócalo se tratara. El proyecto responde a una ordenación formal preestablecida que plantea una manzana semicerrada con un parque y varias torres de gran altura. Enric Miralles y Benedetta Tagliabue proyectaron este gran parque ya que se trata del tercero de la ciudad en cuanto a extensión, y surge como compensación a la altura de los edificios colindantes, se trata de un modelo que plantea una ciudad dispersa muy común en el urbanismo de la ciudad norte-americana, así que fue un experimento en la ciudad de Barcelona que el tiempo se encargará de poner en su lugar. Esta ordenación fue muy debatida en la ciudad por el conjunto de la profesión, en parte como causa a la poca presencia de edificios en altura en la ciudad, y en parte a la rápida proliferación de éstos. Durante los años post y pre Fòrum se han construido más rascacielos que en toda la historia de la ciudad, quizá no estábamos preparados para asumirlos en tan poco tiempo. De hecho no se hubiera podido tener un parque como el de Diagonal Mar, sin la construcción de las torres en altura y a la tendencia de Barcelona a ser una ciudad densa y compacta. Es una realidad que Barcelona carece de grandes zonas verdes a excepción del parque de la Ciutadella, Diagonal Mar y el gran Parc Central del Poblenou proyectado por J.Nouvel. El eixample que supuso el gran crecimiento de la ciudad hace 100 años, se produjo en la ausencia de zonas verdes y plazas debido a la especulación del momento que decidió eliminar dichas calificaciones existentes en el Pla Cerdà. Es por tanto un debate donde Alonso-Balaguer fueron en parte protagonistas y del que han extraído algunas reflexiones al respecto, lo que le ha llevado a reflexionar sobre como construir edificios en altura y que desarrollaron en este proyecto y en los edificios para la plaza Europa en Hospitalet de Llobregat. Las torres de Illa del Cel y el Hesperia Tower (proyectado junto a Richard Rogers) han sido determinantes en su trayectoria. Como ideas clave de este pensamiento encontramos en primer lugar la necesaria compacidad de la ciudad, defendida continuamente por Luis Alonso y el propio despacho. Piensan que no es lógico -ni sostenible- que las áreas urbanizadas hayan incrementado su superficie en un 45% en la última década, mientras que la población ha aumentado un 19%. La inviabilidad de futuro del sistema de crecimiento en forma de mancha de aceite es abrumadora. En otro orden de cosas, la ciudad en altura, en muy determinadas áreas de centralidad y con una buena y adecuada respuesta de transporte público, acota la urbe. La construcción de torres es preferible para la ciudad, a un edificio que se prolongue como una pantalla física y visual. Este tipo de rascacielos (los apantallados) arroja una gran sombra sobre el tejido de la ciudad y dificulta parte de la visión. Este es uno de los motivos por los cuales se sintieron cómodos proyectando los edificios de Illa del Cel. Todos estos pensamientos se recogen en las dos torres de Illa del Cel, cuyo tratamiento arquitectónico responde también a la búsqueda del mayor número posible de viviendas orientadas al sol y con vistas a mar como es propio de la tradición mediterránea. Formalmente, se tritura el volumen rechazando el planteamiento de un edificio compacto de modo que se genera una arquitectura que incorpore la complejidad como una cualidad urbana. Las torres se descomponen en cuerpos de alturas y colores distintos en una gama de blanco, negro y gris. Se crean así un juego de sombras y enfatizando la esbeltez de los edificios sobre el gran parque (del mismo modo se ha puesto especial énfasis en el tratamiento de coronación de las torres), cuyo tratamiento paisajístico se ha optado por resaltar. La búsqueda de un lenguaje propio y autóctono ha sido una constante en todo el proyecto. Las dos torres no son idénticas, la que se alinea a la c/Selva de Mar de es más compacta en planta y mantienen en común la disposición del edificio en cuerpos que se disponen alrededor de un núcleo vertical de comunicaciones. En el caso de la torre que da fachada a la c/Llull, tales cuerpos se comportan como unidades prácticamente autónomas. Las cajas de escaleras se abren al exterior formando parte de la composición de la fachada rasgándola, además de dar cumplimiento a las normativas pertinentes. También ha sido un elemento clave en la formalización exterior del edificio su coronamiento. Cada uno de los cuerpos que forma la torre finaliza a una altura diferente enfatizando la imagen de descomposición y esbeltez. Puede efectuarse también la lectura del agrupamiento. Es decir, que no se trata de dos torres, sino de un número mayor de edificios agrupados. La referencia urbana de su tamaño se acentúa mediante la aparición de grandes aberturas en las plantas superiores, que deberán convertirse en hito de referencia ciudadana, comportándose como “linternas” a gran escala. Estructuralmente, cada cuerpo se construye con pantallas y paneles prefabricados de hormigón de grandes dimensiones, con colores (se trabaja con una gama de blanco y negro que se va degradando hacia el gris) y texturas diferentes, aportando así la proporción y escala urbana requeridas. La prefabricación también se extendió a otros elementos como las escaleras de emergencia, permitiendo así gran rapidez de ejecución respondiendo a los requerimientos del promotor y de los nuevos tiempos y conceptos inmobiliarios. La distribución en planta se origina a partir de la disposición de los núcleos de comunicaciones verticales en el centro (ascensores) y fachada (escaleras) de modo que ventilan directamente al exterior y funcionan como escaleras anti-incendios. El programa de las viviendas comprende tres tipos según tengan uno, dos o tres dormitorios con siete viviendas por planta en la torre de la c/Selva de Mar, y seis viviendas por planta en la otra torre. Se concentran los núcleos húmedos (baños) para poder situar las habitaciones y salas de estar en fachada. Para disfrutar mejor de las privilegiadas vistas al mar, todas las viviendas cuentan con grandes terrazas buscando la mejor orientación. Los voladizos actúan también como cortafuegos además de conseguir una adecuada protección solar y una estética unitaria de conjunto. La posición de las viviendas busca al máximo las ventilaciones cruzadas de modo que exceptuando las que quedan en una posición central, todas las viviendas tienen doble fachada permitiendo buenas ventilaciones e iluminación natural continuada. El proyecto plantea la máxima adaptación a los criterios, medidas de sostenibilidad y protección medioambiental, que se incorporan a los planteamientos de vivienda promovidos por el ayuntamiento y el sector público y que en el despacho se han incorporado como sistema de proyecto des de hace algún tiempo como respuesta a una demanda social. Dichos planteamientos pasan en todo caso por no olvidar planteamientos arquitectónicos básicos como es la orientación, la preocupación por la ventilación e iluminación de una vivienda que permite el ahorro energético, además de proporcionar calidad de vida al usuario. Criterios que deben prevalecer siempre ante cualquier factor estético, y cuya resolución no restringe la capacidad creativa del arquitecto.

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